Sobre Adfly y cómo me inicié en este mundillo

esa molesta abejita


Bueno. Sé que justo ahora que inicio este blog nadie me está leyendo todavía pero confío en que quizás pronto alguien me leerá. Yo sé que lo que a ustedes les interesa es ganar dinero pero aguanten, ya llegaré a esa parte. A nadie le cae mal un poco de humanidad, sobre todo cuando te enredas en este mundo que a veces puede ser tedioso y atroz, así que me da igual si a ustedes les importa o no, igual comenzaré esta entrada contándoles que, aunque desde pequeña descubrí que mi verdadera vocación era ser detective y/o espía de una de esas agencias que guardan muchos secretos, me encuentro estudiando el sexto semestre de la carrera de Artes Digitales y además tengo ciertos delirios literarios. Se imaginarán, pues, que tengo más vocación para las artes que para los negocios y yo opino igual, pero bueno, la cuestión es que a finales del 2012 llegué a esa atroz conclusión a la que supongo que todo universitario llega en algún momento de su vida: necesitaba dinero.

Claro, ante esta necesidad mi primer pensamiento fue el de cualquier mente honesta y bien educada: obtener un empleo. Pero como la buena educación no es una de mis virtudes -y además mis horarios de la escuela luego son un asco- descarté la idea casi de inmediato. Luego se me ocurrió que mi opción podía ser trabajar en uno de esas cosas, los Call Centers (dígase Hispanic o Teletech), la fantasía y la pesadilla de los universitarios bilingües en varios países de Latinoamérica: buena paga, horarios flexibles y mucha explotación. ¡Hurra! La verdad es que aún lo considero, pero dado que ese artefacto llamado teléfono me inspira un respeto pariente del pánico, decidí que enrolarme en alguna campaña de Hispanic sería mi Plan B, sólo en el caso de que fallara el Plan A... Y el Plan A-1, el A-2, el A-3 y hasta el A-4

Así que ahí estaba yo, no desesperada por el dinero pero sí convertida, gracias al reciente descubrimiento de mi necesidad de independencia, en un blanco vulnerable para esa publicidad engañosa en la que, otro día cualquiera, mis ojos ni siquiera se habrían posado. Y así, vulnerable, fue como, mientras malgastaba mi tiempo descargando alguna película o algún episodio de anime y me quejaba de que, cada que uno le da click a un link de descarga, antes de llegar al servidor tenga que pasar por un molesto intersticio publicitario patrocinado por una abeja bien fea que dice "Please wait 5...4... seconds",


me percaté de que había otra inscripción patrocinada por esa molesta abejita. Y esta inscripción sonaba un poquillo más interesante. Decía "Shorten URLs and eran money" (sí, ya sé que mis screenshots están en español pero es que en aquellos días adFly sólo estaba en inglés). 


De inmediato, claro, como todo buen incauto, le di click al enlace y cinco minutos después ya estaba convencidísima de que, dedicándole una media hora al día, podía volverme absurdamente rica usando ese servicio de acortamiento de enlaces. 
Los resultados de esa primera aventura los cuento en la siguiente entrada, que ya siento que esta quedó muy larga gracias a la no solicitada inclusión de mi historia personal. 



About

Pues nada. Sólo soy yo, un pequeño satélite en la órbita del dinero fácil por internet. A ver qué tal sale esto. Te invito a leer mis desventuras, quizás de algo te pueda servir conocer mis aciertos y mis metidas de pata